martes, 24 de junio de 2014

Para no esforzarme

Aunque me esfuerce
en hacer lo contrario,
no tengo un nombre
para ser llamado,
hogar para ser acogido,
seguridad que llamar futuro,
personas para llamar amigos,
familia que me soporte,
mujer que llamar amor,
ni alternativas que se vuelvan
esperanzas
porque no existe solución.

Sí tengo odios y amarguras,
intolerancia (que no es virtud),
poca sensatez, soberbia
y mi eterna mala actitud.

Tengo lo que nadie quiere
y soy lo que todos odian
al mirar su interior,
y al final, ese soy yo.
Rodrigo Mora Cárcamo ©

jueves, 20 de diciembre de 2012

¿Qué es algo mejor?

No me mires
fijamente
no me creas
si yo te advertí.
La paranoia
tiene algo
de sentido,
si te vas,
que no sea
sin mí.

La muerte
es una perra
malpagada
que regresa
a cobrar lo que no dio.
El que no
abuse y
el que lo haga,
igual es un
deudor.

Eras tú mi querer
y te fuiste
lo más lejos de mi vista
sin despedirte.

No puedo seguir
sin decirte
que siempre he llorado
porque en el fondo
ya sabía
que no estarías a mi lado.

Que ésta es
historia conocida
donde soy
el que pierde, ¡maldición!
Que no puedo
perdonarme la osadía
que aún hoy
me destroza el corazón.

Y en el fondo
el color azul
del mar
lo odio
y a la luz
y a la par
a tantas cosas
que expresan
la bondad,
son unos idiotas
para hablar
de causalidad
de una presencia divina
en la que hay un
plan para mi vida
y que existe el amor
a la vuelta de la esquina
pero no lo creo aún
¿Cómo es que pierdo todo en mi vida
para algo mejor?

Rodrigo Mora Cárcamo ©

jueves, 15 de noviembre de 2012

Cerdo Blanco

¿Quién quiere trabajar
para el hombre blanco?
No busques ya más
que aquí es el lugar,
te doy mi trabajo.

¿Quién quiere trabajar
para el hombre blanco?
Yo no lo quiero hacer
siempre me he alejado
para no tener que usar
un traje apretado
y no saber porqué.

¿Quién quiere trabajar
para el hombre blanco?
Lo siento, señor,
pero ese no es mi estilo,
siempre he repelido
a hacer lo mismo
día tras día
en el mismo lugar
salir a almorzar
siempre al mismo lugar
y anchar barriga,
dinero-autoestima
la eterna unidad
que nunca me ha agradado
¿Quién quiere trabajar
para el cerdo blanco?

Rodrigo Mora Cárcamo ©

lunes, 10 de septiembre de 2012

Tal vez es mejor

Muchacho sin labios
sin energía, sin valor
se cayó al piso y no salió.

Muchacho sin dolor
sin lágrimas ni alegría,
se hizo daño cuando sufría.

Muchacho sin futuro
sin hogar ni dinero
se lanzó de lo alto y no esta muerto.

Muchacho tan tonto
que regreso a su cueva
donde tanto lo odian,
de donde no escapará
aunque quisiera.

Ese debió ser su final
no debió mirar atrás
pero lo hizo y mejoro,
del cielo luz celestial
llegó a ayudar,
salió del infierno
pero se puso a llorar.

Una muchacha con esperanza
con mirada fuerte llena de luz,
le dio fuerzas y escapó del ataúd.

Muchacha con amor
sin ofensas, sin odio
lo abrazo fuerte y lo cuidó.

Muchacha inteligente
que puede, en lo profundo, verlo
como alguien bueno, para salvarlo del averno.

Tal vez sea mejor así -él pensó-
su locura casi ganó
y al infierno iba a ir
sin saber como vivir.
Y en su mujer, halló su amor,
tal vez de eso trata la solución,
de hacer algo mejor con su vida
de dar esperanza a una hermosa chica.
Tal vez es mejor eso de vivir,
tal vez lo sea, tal vez no
pero ahora se siente mejor.
Ya no odia el devenir
ya no insulta a Dios
y siente, por fin, algo parecido al amor.

Rodrigo Mora Cárcamo ©

domingo, 1 de julio de 2012

Inútil mercancía

Vendo cosas sin valor,
entre adobes y calamina,
esteras y cartón.

Vendo cosas sin valor,
estando vieja, con reuma,
artritis y una eterna depresión.

Vendo cosas sin valor,
viniendo de provincias
a un lugar sucio y pobre
en una ciudad horrible
olvidada por Dios.

Vendo cosas de poco valor
pero amo mi vida, a mi familia
y he dejado mi tierra hermosa,
para que alguno de mis hijos
logre ser mejor.

Rodrigo Mora Cárcamo ©

lunes, 23 de enero de 2012

El tiempo a tiempo

Deja al tiempo
correr sus vueltas
y no olvides
lo que te ha dado.
Alegrías, deprimidas,
experiencias que nadie ha visto,
pero que sólo tú has guardado.

Como no recordarlos
a aquellos malos ratos
que han dejado
sus heridas, cicatrices
que se ven a simple vista,
pero que nunca las has contado.

Es el tiempo, el amigo,
el reloj de muñeca,
o el gato de la cocina.
El que apura y relaja,
el que cura las heridas,
el que enloquece,
el que nunca desaparece.
Pero deja un alivio al pasar,
es que nunca pasa en vano.

Rodrigo Mora Cárcamo ©

viernes, 2 de diciembre de 2011

Nada que ver

Sinceramente es un poema con odio, pero no puedo sentir otra cosa contra las personas que maltratan a otros en la medida de su dinero. Ojalá cambien pero no quiero ni saber qué será de ellos. Hay cosas más importantes en la vida y no es un cliché

Ojalá te caiga un rayo
o te caigas del caballo
o alguien, que no sea yo,
te enseñe a pensar.

Son las cosas que nadie dice
pero son la verdad
porque hay gente vacía
que conoce de marcas y fiestas
de chismes y de qué ropa usar,
pero no conoce la verdad.
Y hay un mundo que existe
fuera de su burbuja de metal
que no excusa su tontería,
su escasez,
su poco intelecto
que se esconde tras el dinero
y que dice: "no tengo madurez"

Mientras te crees más que el resto
y los ofendes,
yo ayudaré
a los que, según tú,
valen menos que el dinero,
esa es la medida
de tu sensata insensatez

Cuando no haya dinero,
no sé qué vas a hacer
porque detrás de eso
no hay nada que ver.

Rodrigo Mora Cárcamo ©

viernes, 18 de noviembre de 2011

Hay verdades, ay verdades

primer poema escrito y terminado por mí este año

Hay verdades que había olvidado
marchitadas en los rincones
secas por la preocupación
cuando vivía de mis pasiones.

Hay las que no miraba
por mirar siempre los problemas
del lugar donde estaba
por razones que no recuerdo.

Hay las que siempre estuvieron,
siempre ahí dentro
disfrazadas de buenas acciones
pero carentes de sentido.
Olvidé mis viejos amores
por los que parientes se fueron
de esta vida al cementerio,
ideales viejos que son tan nobles
que me habían sostenido
en lo esencial de los corazones.

Restricciones, represiones
todas vinieron de afuera,
de sistemas
que han dejado
al mundo tan enfermo
que ama una falsa libertad
esa que se compra con dinero
y que deja al amor en suelo.

Rodrigo Mora Cárcamo ©